El registro de nacimiento es un obstáculo para muchas familias en comunidades marginales aún cuando los documentos son necesarios para el acceso al sistema de salud, a la Justicia y a la educación. Original publicado el 12 de agosto con el título “Argentina: lack of ID leaves hundreds of thousands living in the shadows” en The Guardian.
5120Cobertura del diario inglés “The Guardian” donde se hacen públicas las cifras de la investigación llevada a cabo por IADEPP y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la tarea inclusiva de Microjusticia Argentina y las historias de Matías Smit y Jacqueline Salgado.
Hasta abril, Matías Smit, 23, había pasado la mayor parte de su vida a oscuras: asistiendo a clases a una escuela primaria donde la maestra era amiga de la madre, yendo al hospital solo por emergencias o escondiéndose en el baúl de alguien para entrar a barrios cerrados para trabajar.
“Es horrible. Sufrís la discriminación. La gente no entiende porque no tenés documento como los demás,” dice Smit.
Esta historia está lejos de ser la única en Argentina. Una encuesta llevada a cabo entre octubre y diciembre del 2011 concluyó que un 1.6% de los nacimientos de chicos con menos de 17 años (unos 168.000) no fueron registrados en su momento. La encuesta fue coordinada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica (UCA) y el Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (iadepp), un grupo dedicado al análisis de políticas públicas.
Desde iadepp, que lleva a cabo un programa dedicado al derecho a la identidad y recibe de 10 a 15 consultas semanales, se estima una suma similar para los adultos no inscriptos al nacer. Un dato más alarmante del estudio es que el 2.3% de los niños hasta 4 años se encuentran indocumentados.
“Desde 2009 el gobierno argentino simplificó el procedimiento para la inscripción, permitiendo a los padres empezar el trámite de los recién nacidos gratis en los hospitales pero mucha gente no está al tanto de estos cambios,” dijo Jorge Álvarez, colaborador de iadepp.
“Es por esto que decimos que no es un problema de regulación, sino de pobreza estructural y privación cultural.” Agrega que muchas personas no se dan cuenta lo sencillo o los beneficios que trae la inscripción de nacimiento.
Una persona sin DNI no puede acceder al sistema de salud, a la educación ni a la justicia. No pueden reportar un crimen ni como víctimas, tampoco viajar ni alquilar. Las herencias son nulas para los indocumentados. Ellos no pueden votar, acceder a un trabajo en blanco o tener jubilaciones, pensiones o planes sociales.
“La última decada fue una década donde se invirtió una gran cantidad de recursos para combatir la pobreza, esto tuviese que haber servido como un incentivo para el acceso al documento,” dice Álvarez. “Pero, de alguna forma, no fue suficiente para concientizar a los padres de chicos indocumentados. Hay algo que los mantiene alejados.”
En el caso de Smit no hubo una razón puntual por la que fue el único de siete hermanos que no fue anotado al nacer. El dice que cada vez que preguntó las causas le dijeron que se pasaron de las fechas límites. “Mis padres nunca pudieron explicarme por que no registraron mi nacimiento,” dice Smit.
“Las barreras culturales juegan un papel central,” dice Alejandra Martínez, coordinadora general de Microjusticia Argentina, un grupo de abogados y voluntarios que trabaja en el acceso a la Justicia y los derechos sobre la identidad. Ella establece que la brecha que separa a las familias carenciadas y las autoridades es otro factor. “Sienten que no tienen derechos y que los servicios públicos son para otros.”
A los 18 la compañía que empleaba a Matías le presentó un ultimatum: documentarse o irse. Una inscripción tardía requiere un proceso judicial y pagos. Smit inició el procedimiento pero tres años después perdió la esperanza luego de que un abogado desapareciera con 900 pesos suyos.
Fue de casualidad que dio con el télefono de Microjusticia. “Con su apoyo tuve el trámite hecho en un año,” dice.
No hay datos oficiales sobre indocumentados en Argentina, pero en un discurso el 14 de agosto del 2009, la Presidenta Cristina Fernánadez se refirió a “1.275.000 jóvenes indocumentados menores de 18 años.”
A pesar de estos comentarios los pedidos de iadepp y otras ONGs para regular la registrar la situación en el Censo de 2010 fueron ignorados.
El componente humano de la problemática puede verse en las villas argentinas, allí Microjusticia trabaja con sus residentes el acceso a la identidad. “Los llamamos “los invisibles”, no solo por no tener DNI sino también por vivir en lugares sin los servicios públicos básicos como agua corriente o saneamiento adecuado,” dice Florencia Yaccarino, miembro de esta ONG.
El grupo trabaja con 16 unidades móviles en las villas de Buenos Aires. Desde 2010 resolvió 700 casos.
“Primero escuchamos y después asesoramos. Brindamos herramientas para que puedan enfrentar los trámites con sus recursos cada vez que sea necesario,” declara Martínez.
La falta de DNI no es un problema tanto para argentinos como para inmigrantes: 30% de las consultas en Microjusticia Argentina provienen de migrantes indocumentados de Paraguay, Bolivia y Perú.
“Muchos ciudadanos de países limítrofes vienen a Argentina y obtienen residencia legal pero muchos se sienten incapaces de encarar la burocracia,” dice Alejandra. Paraguayos, bolivianos y peruanos pueden vivir años sin documento a causa de esto.
Jacqueline Salgado, 26 años y madre de dos hijos, llegó a Buenos Aires desde Huancayo, Perú en 2008. Estuvo indocumentada por cinco años y a través de Microjusticia pudo obtener su documento en 2013. Al principio, su esposo accedió a una residencia temporaria de dos años pero hasta ahora no pudo regularizar su situación y permanece indocumentado debido a demoras en sus trámites de residencia permanente.

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